Por costumbre, mantenemos algunos de nuestros alimentos fuera de la nevera, pero tenga cuidado de no dañarlos en caso de calor intenso.

Estos hábitos a adoptar urgentemente para mantener los alimentos lo más frescos posible

En nuestros planes de almacenaje, hay algunas cosas que tienen su lugar designado y no las movemos, pero ante el calor que ya empieza a invadirnos, tendremos que tener cuidado de que no se nos pudra la comida. Y entonces hay actitudes que tomar y no descuidar, en su mayoría ya las metemos en la heladera pero con cuidado de no romper la cadena de frío.

Estos alimentos que no te harán un regalo si se colocan fuera de la nevera

No es de extrañar que la carne y el pescado tengan que mantenerse frescos, por eso es mejor conseguirlos al final de la compra y no al principio para mantenerlos lo más frescos posible. Actitud a tomar también con respecto a los productos lácteos, incluido el queso… Tampoco debemos descuidar la leche, que tendemos a poner en la nevera solo después de abrirla. Es mejor meterlo en la nevera antes de empezar a comerlo para evitar que se hinche y nos dé dolores de estómago. Si los platos en salsa se conservan muy bien fuera de la nevera en invierno, otra cosa es cuando hace calor y si te arriesgas a comértelos cuando han estado fuera del fresco, depende de ti los riesgos y peligros. Tus sistemas digestivos se resentirán contigo por no protegerlos del calor.

¿Cuál es la peor experiencia que has tenido con alimentos no frescos?

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