La felicidad en el trabajo, sí, siempre que no estés reducido a tu trabajo. La felicidad es una emoción fugaz y, sin embargo, esencial para el bienestar y, al parecer, para la salud. Por tanto, es legítimo buscar la felicidad incluso en el trabajo, actividad a la que dedicamos tantas horas de nuestra existencia. Sin embargo, la dificultad de ser feliz en el trabajo se debe a que la mayoría de las personas trabajadoras se comprometen en cuerpo y alma con su actividad, hasta el punto de que su identidad, sus valores, se reducen a los de su trabajo, su rentabilidad, su profesionalismo. éxito…

Además, la primera pregunta que se le hace a una persona que conocemos suele ser “¿A qué te dedicas? – la redacción en sí es interesante – como si la profesión condicionara la personalidad. Además, se sobrevaloran las profesiones “vocacionales”, como si fueran el colmo de la realización personal. Y este estado de ánimo general explica por qué el hecho de no ocupar el trabajo que uno quisiera se vive como sufrimiento. La primera regla de felicidad en el trabajo Por tanto, es indudable esto: debemos dejar de reducirnos a nuestra actividad. Una profesión no es una identidad, una personalidad.

Ser feliz en el trabajo: con la distancia

En un momento en que la crisis económica hace que la felicidad más difícil de lograr en las pruebas, el hecho de tener un trabajo prevalece sobre la noción de realizarse en la propia actividad profesional. Está claro que ya es bueno tener trabajo en un periodo de paro masivo, tampoco vamos a pedir conseguirlo felicidad en el trabajo ! Sin embargo, incluso en estas condiciones, es legítimo querer ser feliz en el trabajo, aunque solo sea porque un trabajador feliz goza de mejor salud y no aumenta las bajas por enfermedad…

Las empresas también deberían ver su interés en ello. Algunos recurren a entrenadores o consultores para ayudar a los gerentes y empleados a identificar los puntos negativos y positivos y proponer soluciones. De forma individual, los empleados también pueden realizar una evaluación de competencias, con el fin de hacer un balance de sus motivaciones, de sus deseos, de sus sueños, para no perder la vida intentando ganárselos…

Ser feliz en el trabajo: sentirse útil

Una evaluación de habilidades es particularmente útil cuando te das cuenta de que nunca lograrás felicidad en su trabajo, porque estamos sujetos a situaciones inextricables. Los principales motivos de insatisfacción en el lugar de trabajo se relacionan con la dificultad de conciliar la vida profesional y la vida privada -las mujeres saben algo de esto…-, con la imposibilidad de armonizar los propios valores fundamentales con el trabajo requerido -por ejemplo, tener menos cuidado sobre la calidad debido a imperativos de productividad. Una evaluación de habilidades le permite hacer un balance, dar un paso atrás.

Por lo tanto, se ha observado que los empleados son incapaces de encontrar el felicidad, esta emoción tan efímera, en su obra, porque su actividad es demasiado desmaterializada, carente de sentido. Ser feliz en el campo profesional es tener la satisfacción de haber prestado servicio a los demás, de haber hecho un aporte. Tienes que dar sentido a tu actividad.

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