Investigación revela que las mujeres que usan maquillaje en el trabajo ganan más

Un estudio de la Universidad de Chicago encontró que “ser considerado una persona hermosa” tiene más que ver con el cuidado personal como el cabello, la ropa y el maquillaje que con los genes.

Los investigadores analizaron el salario de 14.600 hombres y mujeres y compararon los datos con las puntuaciones de los entrevistadores, que evaluaron cuán atractivos y bien arreglados eran los participantes. Las puntuaciones oscilaron entre 1 (nada atractivo/poco mantenido) a 5 (extremadamente atractivo/bien mantenido).

Los hombres y mujeres que se consideraban guapos ganaban un 23 % más que las personas de apariencia promedio. Las que se consideraban extremadamente bellas ganaban hasta un 40% más.

La gran novedad de este estudio fue separar lo que es ser considerado bello de lo que es ser considerado una persona cuidada. Por lo general, esto iba de la mano, por lo que los investigadores separaron los dos factores y descubrieron que la ganancia adicional está más relacionada con estar bien peinado, bien vestido y maquillado que con ser naturalmente atractivo.

Esta investigación confirmó que el cuidado personal y la belleza física no necesariamente van de la mano. El 11% de las participantes fueron consideradas mal cuidadas, pero bellas o muy bellas. Otro 5% estaban muy bien mantenidos pero no eran atractivos.

Los que van a trabajar mal atendidos ganan un 18% menos que la media. En el otro extremo, los que están muy bien cuidados ganan hasta un 20% más. Estar bien atendido se refleja en una mayor ganancia para las mujeres que para los hombres. Una mujer considerada menos atractiva, pero muy bien cuidada, puede tener la misma ventaja económica que una mujer hermosa. Con los hombres, no es así.

El problema es que esto termina siendo un arma de doble filo para la mujer, pues si ella puede ganar más con maquillaje y otros aparatos, esto no es solo una opción para ella y termina convirtiéndose en una obligación. Casi el 100% de la ventaja salarial que se atribuía a la belleza desaparecía si se cuidaba mal a la mujer.

Los investigadores concluyen que, dado que el proceso de vestirse y maquillarse adecuadamente requiere que la mujer preste atención a su entorno social, invierta tiempo y dinero y se ajuste a los estándares sociales, esta idea de estar bien arreglada termina siendo sirviendo como control del comportamiento femenino en el mercado laboral.

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