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La limpieza de la piel es el primer y más importante paso en el cuidado de la piel. Y no cabe duda que para lucir una piel sana, hay que empezar con la limpieza. Intentemos resumir, de forma clara y sencilla, todo lo que necesitas hacer para conquistar la piel de tus sueños.

La limpieza del rostro después de un largo día de actividades y trabajo es fundamental, sobre todo teniendo en cuenta que es una de las pieles más delicadas y finas de todo el cuerpo. El envejecimiento, la contaminación ambiental, el maquillaje y el estrés debilitan la función «protectora» de la piel y pueden hacer que pierda su belleza natural, apariencia saludable e hidratación.

Ya sea que se use maquillaje o no, los poros se obstruyen y, como resultado, la piel se ve cansada e impura. Por eso, una correcta limpieza facial es clave y no requiere de mucho trabajo para lograrlo.

Es muy importante hacerlo por la mañana y por la noche, porque mientras dormimos, nuestro cuerpo suda hasta un 40% más que durante el día y por ello es importante limpiar la piel al levantarnos para eliminar el sudor, las células muertas y el exceso de sebo. Y por la noche, antes de dormir, es fundamental llevar a cabo la misma rutina para eliminar el maquillaje y las impurezas que se han acumulado a lo largo del día.

¿Por qué debemos limpiar la piel?

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La piel es el órgano más expuesto al exterior y, en consecuencia, su función es la de actuar como barrera frente a los agentes externos. Las sustancias externas (del ambiente), además de ensuciar la piel, pueden agredirla, lo que dará el aspecto de piel envejecida.

Es importante limpiar la piel antes de ir a dormir, porque en la noche es cuando la piel se repara, es cuando se repara el ADN, es cuando el se produce colageno y por ello debes mantener SIEMPRE tu piel limpia cuando vayas a dormir. Si nos acostamos con la piel sucia, tanto los contaminantes como los restos de maquillaje o cosméticos que nos hemos estado aplicando durante el día bloquearán la oxigenación de la piel, lo que dificultará el proceso de depuración.

Al limpiar la piel permitimos que los productos que aplicamos después sean más efectivos, un cosmético no funcionará encima de una capa de suciedad directamente sobre la piel.

Es fundamental limpiar la piel para reducir el tamaño de los poros., ya que se expande por exceso de grasa, células muertas y suciedad externa, que incluye tanto cosméticos, maquillajes como polución. El poro también se agranda cuando la piel está deshidratada, es como si quisiera absorber agua del exterior.

La piel sucia sudará mucho más y esto provocará la deshidratación de la piel. Por eso, a veces, cuando nos acostamos con la cara sucia o maquillada, al día siguiente parece mucho más seca y deshidratada.

Por la mañana también es importante lavar la cara, porque mientras dormimos, sobre todo en pieles grasas, se produce más sebo, que debemos eliminar. Además, con la renovación natural de la piel que se produce por la noche, hay un mayor número de células muertas que debemos eliminar con la limpieza por la mañana.

¿Cuándo debemos limpiar la piel?

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  • Debemos limpiar la piel por la noche antes de acostarnos y por la mañana al levantarnos habitualmente.
  • También en el caso de que hagamos ejercicio y sudemos.
  • Después de haber estado en un ambiente con mucha contaminación o polvo.
  • Antes de cualquier tratamiento de belleza específico, incluido el maquillaje.

como limpiar la piel

Debemos limpiar la piel de forma diferente según el tipo, en lo que influye la edad, la delgadez, fragilidad o sensibilidad de la piel y el aporte de lípidos naturales que tenga. Eso sí, si una piel tiene el poro mucho más cerrado, la suciedad es mucho más superficial y por tanto mucho más fácil de limpiar con un producto más suave.

Sin embargo, en pieles grasas, los mismos lípidos forman una película con la suciedad, y será más difícil eliminar esta suciedad de los poros, en cuyo caso, necesitamos un producto o método mucho más astringente y efectivo.

quitar el maquillaje

El primer paso para limpiar la piel de todo tipo es quitar el maquillaje de ojos (si no nos maquillamos, obviamente podemos ignorarlo). Te aconsejo que lo hagas con un producto específico para esto, con un disco de algodón, primero quita la máscara de pestañas, hay que quitarla dependiendo de la máscara que se utilice, pero en general con un disco de algodón con cuidado de abajo hacia arriba sin frotar las pestañas. Haz esto varias veces hasta que no queden restos de maquillaje.

1. Piel seca

La piel seca es más sensible y necesita un cuidado extra. Para limpiar la piel seca, el agua micelar es un buen producto En este grupo de pieles podemos incluir la piel atópica, muy desprovisto de lípidos naturales, lo que facilita la aparición de eccemas. El agua micelar debe aplicarse siempre con un algodón y no con un pañuelo.

El poro de esta piel es muy cerrado y se irrita con facilidad, por lo que debemos tener mucho cuidado de no agredirlo, hazlo con delicadeza, con algodón de adentro hacia afuera.

2. Piel mixta o normal

La piel mixta permite el uso de productos que se aclaran con agua, aunque no necesitamos que sean muy astringentes, ya que esta piel está normalizada, no debemos romper su propio equilibrio. Si utilizáramos un producto demasiado astringente, podríamos provocar un aumento de grasa e irritación de la piel en las zonas más secas. Sin embargo, si usamos un producto demasiado suave, en exceso, no conseguiremos limpiar la piel correctamente.
Por eso lo ideal es una espuma limpiadora con agua, masajeando de forma circular y luego aclarando.

3. piel grasa

Eso es lo que más necesita limpieza. Si no lo hacemos en profundidad, obtendrás poros cada vez más dilatados y una piel de aspecto feo. Por ello, es fundamental lavarse el rostro tantas veces como sea necesario y siempre con un jabón o gel limpiador para pieles grasas, aclarando posteriormente con abundante agua.
Si la piel es propensa al acné, es preferible intentar hacerlo sin que las lesiones del acné se rompan para evitar que se vuelvan a infectar.

¿Qué es un limpiador facial profesional?

limpieza profesional de la piel

Lo ideal sería acudir a un centro de estética y realizarte una limpieza facial profesional una vez al mes, aunque hay que tener en cuenta que la frecuencia de este tratamiento puede variar según el tipo de piel. Por ejemplo, aquellas mujeres con acné o piel muy grasa pueden necesitarlo una vez cada 15 días o incluso una vez a la semana, por lo que siempre es mejor consultar a un especialista.

Un limpiador facial profesional puede durar aproximadamente entre 50 minutos y 1,5 horas y, aunque cada centro de belleza puede ofrecer una versión adaptada, el tratamiento habitual consiste en para realizar los siguientes pasos:

  • Limpieza facial: desmaquilla y desinfecta el rostro y el cuello, aplicando productos que limpian superficialmente el rostro. Con vapor se abren los poros y con productos especiales se eliminan todas las impurezas. Estos productos se eligen en función de cada tipo de piel (seca, grasa, mixta, etc.).
  • Masaje: se aplica un masaje tonificante y relajante, aplicando geles o cremas para cerrar los poros y descongestionar la dermis.
  • Hidratación y nutrición: se hidrata la piel con una mascarilla facial y se aplica una crema para proteger el rostro, además de un protector solar.

Si se desea, la limpieza facial profesional puede incluir otros tratamientos como exfoliación, aplicación de ácidos, productos más especiales, etc.

Ventajas y beneficios de la limpieza facial profunda

Aunque nos desmaquillamos y limpiamos la piel dos veces al día, tanto por la mañana como por la noche, siempre quedan residuos y la dermis puede no oxigenarse del todo, por lo que cuesta más trabajo renovarla. Por todo ello, es tan importante someter la piel del rostro a un limpieza profesional profunda una vez al mes para lucir una piel radiante y mucho más joven. Así, podrás convencerte de la eficacia de este tratamiento, en las siguientes líneas te detallamos cuáles son los principales Beneficios de la limpieza facial:

  • Se eliminan todas las células muertas de la piel y se eliminan las impurezas profundamente acumuladas.
  • Permite que la piel se oxigene desde el interior, por lo que vuelve a respirar correctamente y se lleva a cabo con éxito el proceso de regeneración celular que tiene lugar durante la noche
  • Destapa completamente los poros, los descongestiona y además reduce su tamaño
  • Equilibra el pH de la piel y combate los efectos de los contaminantes externos sobre la piel.
  • Retrasa el envejecimiento, previene la aparición de arrugas y el resultado es una piel mucho más luminosa, tersa y sedosa.
  • Aumenta la hidratación de la piel y los cosméticos o tratamientos aplicados después de ser absorbidos funcionan mucho mejor
  • Combate y reduce los signos de fatiga y cansancio en el rostro
  • Se activa la circulación sanguínea en la zona y se debilitan los músculos faciales.

Productos para la limpieza de la piel

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Los productos de limpieza que utilicemos deben ser los adecuados según el tipo de piel y el tiempo de uso.

Leche y tónico limpiador

Estos productos no se lavan con agua. Son lociones con un alto contenido en agua y con un acabado externo acuoso para que la piel no se sienta grasa. Tienen en su composición calmantes, hidratantes y nutrientes para mantener la piel hidratada y dejarla lo más tersa posible con el manto lipídico natural de la piel seca, que es muy fino. Suele ser necesario utilizar un tónico para eliminar los restos de esta loción para que la piel quede limpia y fresca.

Estos son ideales para pieles secas, sensibles o con problemas, e incluso pueden ser útiles para la piel del bebé.

agua micelar

Como su mismo nombre indica, son aguas con micelas. Estos tienen dos polos y la capacidad de atraer el exceso de grasa de la piel y sustancias externas a la misma (suciedad), dependiendo en su composición del tipo de piel que esté destinada a llevar uno u otro componente. Tienen un pH fisiológico y no contienen jabones ni productos químicos agresivos para la piel.

Se puede utilizar como desmaquillante, como primer paso en la limpieza de pieles mixtas y grasas. Es importante aplicarlos con un algodón, masajear en círculos y repetir la operación cambiando el algodón tantas veces como sea necesario. Como contienen mucha agua en sí mismos, no es necesario lavarse la cara después.

Espuma limpiadora con aclarado

La espuma limpiadora es el producto que debe aclararse con agua. Sin embargo, por su composición se necesita muy poco y es mucho más suave que un jabón o un gel limpiador, que al entrar en contacto con el agua formará espuma.

Jabón o gel de limpieza

Es el limpiador más potente que tenemos y es el que limpiará más profundamente. Es el producto necesario cuando la piel es grasa, el poro está agrandado o cuando hay problemas de acné.

Debemos tener en cuenta que no todos los jabones son iguales, algunos son más agresivos que otros y esto no tiene nada que ver con que sean naturales o no. Por ejemplo, un jabón de glicerina puede ser muy natural, pero si contiene un alto contenido de hidróxido de sodio o potasio, será muy astringente y puede resultar demasiado duro para la piel. Lo ideal es que también contengan agentes humectantes, como un poco de aceite, o componentes como la avena, que compensarán su fuerza. Cuando estos jabones tienen su pH amortiguado o reducido, tienden a ser mucho más líquidos.

En el acné, estos jabones también pueden contener antisépticos y antiinflamatorios, muchos de los cuales contienen triclosán o aceite de árbol de té, que tiene propiedades antisépticas naturales. Si el PH es demasiado ácido, también tendrá una acción exfoliante.

pañuelo desmaquillador

Son fantásticos para limpiar la piel, pero solo como emergencia y no como rutina diaria ya que no pueden limpiar en profundidad. Estas toallitas están impregnadas de leche limpiadora o loción micelar que, al entrar en contacto con la piel, actúa arrastrando la suciedad, pero no puede emulsionar como un producto aplicado directamente sobre la piel.

Según las marcas, contienen principios activos más o menos astringentes para la piel e incluso algunos exfoliantes. Son una buena opción si viajamos, o si queremos utilizarlos como primer paso para desmaquillarnos, incluso los ojos, pero luego es preferible utilizar otro método de limpieza más profunda.

loción para desmaquillar

Para una correcta higiene de la piel, lo mejor es desmaquillarse con estas lociones específicas. Dependiendo del tipo de maquillaje, sobre todo si es a prueba de agua, deberá contener más componentes grasos, como un aceite, o si es más suave, la loción puede ser más acuosa.

Algunos desmaquillantes de ojos son bifásicos y con ellos se desmaquilla más fácilmente.

cepillos de limpieza

Últimamente todas o casi todas las marcas tienen un cepillo de limpieza, con más o menos potencia. Pero para tener un cepillo de calidad que dure mucho tiempo, es fundamental tener algunos cuidados:

  • Debemos mantener limpio el cepillo de limpieza, después de cada uso se debe enjuagar y dejar secar.
  • No compartas tu cepillo con otras personas, pero si tienes que hacerlo, asegúrate de limpiar bien las cerdas antes de usarlo contigo mismo.
  • Este tipo de cepillo no necesita ser presionado contra la piel, los cepillos ya tienen bastante poder para una limpieza efectiva y por lo tanto no hay necesidad de presionar.
  • Si se usa con mucha frecuencia, debe ser muy suave. Si lo usas con mucha frecuencia es como si exfoliaras tu piel a diario, y si es demasiado intenso puede hacer que la piel se resista, y se ponga más rígida, como si actuara como defensa. Por ello, es preferible hacerlo en la justa medida en días alternos.
  • Utilizar con la piel mojada y también con limpiadores como espuma o jabón.

Errores que cometemos con nuestra piel

Algunos de los errores que debemos evitar para mantener la piel limpia, que siempre lucirá más joven y luminosa.

  • No te laves las manos antes de limpiarte la cara,
  • No quitar el maquillaje antes de lavar la piel,
  • Si exfolias la piel demasiado fuerte, atacará la cutis,
  • El uso de agua muy caliente eliminará la capa de lípidos naturales
  • No aclarar bien la piel y dejar residuos de jabón o desmaquillador,
  • No te laves la piel mañana y noche,
  • Uso de productos inadecuados.

Cómo hacer una limpieza facial profunda en casa

Si no tienes tiempo de ir a un centro de estética o si quieres ahorrar dinero, también puedes hacerte el tuyo. limpieza facial en casa para lucir una piel igualmente bella, luminosa y juvenil. Para ello tendrás que seguir los siguientes pasos y utilizar los productos que mejor se adapten a las necesidades de tu piel, toma nota:

  • Lava tu rostro con agua fría y elimina cualquier residuo con un limpiador facial adecuado para tu tipo de piel. Descubre cuál es el adecuado para ti
  • Masajee suavemente con las puntas de los dedos en la cara como la frente, el mentón, las cejas y el cuello para relajar todos los músculos.
  • Aplicar una loción exfoliante para eliminar las células muertas con movimientos circulares
  • Haz sprays para abrir todos los poros. Para ello, coloca una cacerola con agua caliente previamente hervida sobre una superficie dura. Cubre tu cabeza con una toalla y acerca tu rostro a la sartén para que notes que todo el vapor caliente impregna tu rostro, mantente en esta posición por lo menos 10 minutos.
  • Pasado este tiempo, aplica un tónico para cerrar los poros y refrescar la piel.
  • Por último, aplica tu crema hidratante habitual.

Es importante que, después de la limpieza, evitar maquillarse de inmediato y dejar que la piel descanse y se renueve por completo durante un tiempo. Si, además, te gusta la cosmética natural, también puedes incorporar algunos ingredientes naturales a este tratamiento.

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