deseo sexual

A través de los sentidos, los seres vivos perciben y reconocen características del entorno en el que se encuentran. Los más conocidos son cinco: vista, oído, tacto, gusto y olfato. Estos sentidos pueden estimular la implicación y participación de la persona en prácticas sexuales al recibir estímulos con sentido erótico. En respuesta, el cuerpo físico envía señales al cerebro de que está sintiendo placer y satisfacción, por lo que el cuerpo produce cambios fisiológicos que estimulan el deseo y el deseo sexual.

La fisioterapeuta y sexóloga Fabiane Dell’ Antônio realizó un investigación sobre la influencia de los sentidos en el deseo sexual con los clientes de un sitio revendedor de productos sensuales.

Participaron 235 personas, siendo el 74,9% mujeres y el 25,1% hombres. De los entrevistados, el 60,8% tiene hasta 29 años, el 57,9% está casado y el 23,8% está en pareja. De estos, el 87,2% son heterosexuales y el 38,11% están en relaciones de hasta 3 años.

La mayoría de los encuestados, el 74,9%, informa que le gustaría tener más deseo sexual y el 68,5% le gustaría que sus parejas sintieran más deseo sexual. Con estos resultados, la sexóloga observó la necesidad de que las personas mejoren los estímulos sexuales y tomen iniciativas para aumentar el deseo individual y de pareja.

Al ser cuestionados sobre cuál de los sentidos les provoca más deseo sexual, se obtuvieron los siguientes resultados: con un 86,4% el tacto es el sentido que más favorece el deseo sexual, seguido de visual (imágenes) con un 47,2%. El auditivo (sonidos) tuvo el 39,6%, el olfato (olor) el 38,3%, y finalmente el gusto (sabor), elegido por el 16,6% de los entrevistados.

“La investigación identifica que el tacto es el estímulo que más favorece el deseo sexual durante los juegos previos, de ahí la importancia de este momento previo a la penetración. Después de todo, cuando la persona recibe estímulos placenteros, estará más excitada y eso facilitará el placer sexual”, explica Fabiane.

Añade que cuanto más placer sienta la persona en las prácticas sexuales, más ganas tendrá de realizarlas después y más feliz será la pareja. “La gente quiere mejorar el deseo sexual propio y de sus parejas, y el tacto es el sentido que más favorece”, concluye.

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