Las revistas femeninas, los foros, la comunidad científica… ¡El punto G fascina tanto como intriga! Y por una buena razón: proporcionaría un placer muy intenso, incluso un orgasmo, en minutos. Pero, ¿es realmente el botón mágico lo que se reclama? ¡Aquí tienes todo lo que necesitas saber sobre esta práctica sexual!

¿Qué es el punto G?

Aunque el punto G era ciertamente bien conocido por muchas mujeres antes de su descubrimiento oficial a fines de la década de 1940, debemos este «descubrimiento científico» al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg. Pero, ¿qué es exactamente este famoso punto G? Obviamente no más grande que una moneda de un euro, el punto G, o más precisamente la zona G, se encuentra en la pared frontal de la vagina, a unos pocos centímetros de la entrada de la vagina. En el origen de muchas fantasías, el punto G es una zona erógena que, estimulada, puede provocar un intenso placer sexual.

El punto G… ¿mito o realidad?

A pesar del interés -incluso de la obsesión- que suscita el punto G, la comunidad científica sigue dividida al respecto. Y por una buena razón: ¡sexólogos, investigadores y ginecólogos están lejos de ser unánimes! Por un lado, la estimulación del punto G no siempre provocaría el placer esperado. El punto positivo, sin embargo, es que los debates sobre esto último destacan la evidencia de un placer y disfrute muy intenso fuera de la penetración. Pero aún más sorprendente, los científicos no están de acuerdo sobre la existencia misma del punto G. Mientras que algunos lo ven como la puerta abierta a un orgasmo casi inmediato, otros lo reducen a la estimulación del clítoris… ¿Será porque algunas personas pueden hacerlo? no puedes encontrarlo? ¿Por qué el placer femenino sigue siendo un tabú? ¿O simplemente porque esta zona no se desarrolla por igual en todas las mujeres? Si tales preguntas quedan sin respuesta, es interesante notar que en la filosofía tántrica no contamos uno, sino varios puntos G… ¡Algo para inspirarnos!

Pequeño punto G, ¿dónde te escondes?

Aunque ningún estudio científico haya podido asegurar su existencia, obviamente es posible encontrar el punto G gracias a pequeños trucos. Sin mencionar una posición sexual específica, sería más fácil encontrarla de rodillas. A continuación, puede deslizar dos dedos en el área interna de la vagina y luego hacer pequeños movimientos hacia arriba y hacia adelante, como si apretara un gatillo. ¿Cómo reconocerlo? Sentirás que esta zona es más áspera que el resto de tu cuerpo. Para estimular el punto G, se recomienda masajearlo con bastante fuerza.

A menudo, la primera sensación es la de ganas de orinar, porque la zona G se encuentra no lejos de la uretra. Con una estimulación exitosa, el punto G debería mostrar signos de satisfacción rápidamente, ya que puede hincharse… ¡hasta el punto de duplicar su volumen! Sin embargo, si es el cuerpo de tu pareja, asegúrate de que se divierta y vaya lento, respetando su ritmo. No intentes llegar al orgasmo y disfruta de un placer rápido: las primeras veces, esta estimulación puede durar de 20 a 30 minutos. Y sí, contrariamente a la creencia popular, ¡el punto G no es un botón mágico que solo necesitas presionar por un segundo para desencadenar un orgasmo atronador! Como en cualquier otra práctica sexual, el punto G requiere una excitación previa. También tenga en cuenta que esta investigación debe ser parte del deseo de descubrirlo y que puede llevar tiempo. Porque como decía Beverly Wipple, autora de “El punto G y otros descubrimientos recientes sobre la sexualidad”: “No nacemos con un punto G, lo encontramos. «

El punto G: ¿debemos buscarlo a toda costa?

Y sí, el punto G no es el desencadenante del orgasmo instantáneo que a algunos les gustaría creer… Si bien es reconfortante pensar que existe, también proporciona algún tipo de eyaculación o puede amplificar el «chorro» de las mujeres que chorrean: esto El mito encaja en la cultura del desempeño sexual masculino. Tranquilizador, porque da a los hombres la impresión de saber cómo dar placer con seguridad. Pero, dado que cada persona es diferente, las zonas erógenas varían según el individuo. ¡Y eso es algo bueno! Masaje clitoridiano interno, digitación anal o penetración vaginal… toda mujer encuentra su placer en prácticas que se le asemejan. Además, reducir el placer sexual en pos del punto G también deja de lado toda la belleza de los intercambios carnales. La sexualidad no es sólo una serie de movimientos mecánicos y el placer único del cuerpo, sino también una ósmosis emocional, psíquica, espiritual. Entonces, en lugar de buscar el punto G como un faro en la noche, ¡prefieres la escucha mutua y la dimensión desconocida de la aventura erótica!

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